Las grandes empresas tecnológicas comienzan a enfrentar consecuencias económicas por la manera en que recopilan datos, obtienen contenidos y entrenan sus sistemas de inteligencia artificial.
Un análisis publicado por Surfshark contabilizó más de US$3.500 millones en multas y acuerdos judiciales relacionados con la IA desde 2022. El estudio identificó diez casos que involucraron a siete compañías, entre ellas Anthropic, Meta, Google, Amazon, Clearview AI, OpenAI y Apple.
Datos biométricos, libros y grabaciones utilizados sin autorización
Según el informe, nueve de los diez casos estuvieron relacionados con el uso de información para desarrollar o entrenar sistemas de inteligencia artificial sin contar con el consentimiento, la autorización o la base legal necesaria.
Las investigaciones incluyeron el uso de libros protegidos por derechos de autor, fotografías faciales, información biométrica y grabaciones de voz de menores. Sin embargo, la cifra total no representa únicamente multas administrativas: también incluye acuerdos judiciales, una sanción posteriormente anulada y un caso relacionado con publicidad de funciones de IA.
Anthropic y Meta concentran las mayores cifras
El caso más costoso fue el acuerdo de US$1.500 millones de Anthropic con autores que acusaron a la compañía de utilizar libros obtenidos desde fuentes no autorizadas para desarrollar Claude.
El acuerdo no incluyó una admisión de responsabilidad. Además, una decisión judicial previa consideró que entrenar modelos con libros adquiridos legalmente podía constituir uso legítimo, pero mantuvo abierta la disputa por millones de copias presuntamente obtenidas desde sitios de piratería.
Meta, por su parte, alcanzó un acuerdo de US$1.400 millones con el estado de Texas por la captura y utilización de datos biométricos mediante su sistema de reconocimiento facial.
Las autoridades señalaron que la plataforma analizó durante años los rostros presentes en fotografías de Facebook sin obtener previamente el consentimiento informado exigido por la legislación estatal.
Entre Anthropic y Meta concentran aproximadamente el 81 % del valor total registrado en el análisis.
La regulación comienza a alcanzar a la inteligencia artificial
Los casos muestran que la inteligencia artificial ya no funciona en un escenario sin consecuencias legales. Las compañías ahora deben demostrar de dónde obtienen sus datos, qué permisos poseen y cómo permiten que los usuarios protejan su información.
El debate también está obligando a las empresas a revisar sus bases de datos, políticas de privacidad, mecanismos de consentimiento y procesos de eliminación de información.
Aunque estas cantidades representan una pequeña parte de los ingresos de las grandes tecnológicas, las decisiones podrían establecer precedentes importantes para futuros conflictos relacionados con privacidad, propiedad intelectual y entrenamiento de modelos.